martes, 27 de septiembre de 2011

20 años del Nevermind... que viejos nos hacemos

Pues si alguien se creía que no iba a hablar del aniversario de marras... lo lleva mal. No es ninguna sorpresa si digo que Nirvana es quizá el grupo de mi vida. Los conocí con 15 años y poco antes de cumplir los 18 ya se habían acabado. Es el primer grupo del que pude seguir en directo su ascensión y caída y eso, si sumamos el trágico final de Cobain, marca a fuego.

Y que hayan pasado ya 20 años de eso... bufff!!! A uno lo hace sentir muy, muy viejo.



Poco puedo decir sobre el Nevermind que no se haya dicho ya. Muchos dicen que es un disco sobrevalorado, que no innovó musicalmente en nada y que con todo solo fue una operación de marketing orquestada por la MTV. Y en algunas de esas cosas tengo que darles la razón: es cierto que musicalmente no supone una revolución y que sin el apoyo de los mass-media nunca se hubiera conocido a Nirvana, y yo el primero.

Pero es que yo creo que la importancia del Nevermind está en otro aspecto por encima de su valor musical.


Antes del Nevermind, pocos grupos podían salir de la escena indie y llegar al gran público. Grupos como R.E.M. (otros de los que por estas fechas se ha escrito mucho) o Red Hot Chilli Peppers, tardaron diez años o más y muchas concesiones en alcanzar éxitos de ventas. Otros, como Pixies, habían finalizado su carrera sin llegar más que a un público minoritario, y los eternos Sonic Youth, no dejaban de ser una banda de culto, muy buena pero en el fondo seguida por poca gente. Y estos son solo los primeros ejemplos que me vienen a la cabeza.

Y aquí llegó la revolución del Nevermind. Música poco amable, antiheroes a los instrumentos y letras que hablaban de los aspectos menos gratos de la vida. Y a pesar de todo un número uno en las ventas. La conclusión a la que llegó el mercado fue rápida: la música indie se puede vender.



Y como a rico panal de miel mil moscas acuden, las discográficas empezaron a apoyar a otro tipo de bandas si hacían música hasta entonces indie y no vestían como estrellas de rock. No lo hicieron por un criterio artístico, no, estos solo se mueven por la pasta. Pero sea por la pasta o no, nos dieron la oportunidad de conocer a muchísimas otras bandas: Pearl Jam, Alice in Chains, Soundgarden... Se le dio por llamarlo movimiento Grunge... aunque yo la verdad nunca les vi mucha similitud en cuanto estilo musical. Lo que más les unía era procedencia de la música indie y en concreto de la escena de Seattle.

El Grunge tal como vino, murió... pero una cosa quedó instaurada: los grupos de la escena independiente también podrían vender. Y quizá este equivocado, pero muchos grupos que alcanzaron notoriedad después, le deben parte de su existencia al fenómeno que fue el Nevermind: Smashing Pumpkins, Hole, Green Day, Offspring, Foo Fighters (como no) o el mismo movimiento que vino a suceder al Grunge, el Brit-Pop.

En definitiva, y que conste que es mi opinión, el Nevermind, con todos sus vicios y defectos, hizo que una gran parte del público conociera de la existencia de otra música fuera de los circuitos más comerciales, y por otro lado y quizá como consecuencia de ello, muchos grupos independientes tuvieron la posibilidad de publicar sus trabajos.

Ahora, en el momento actual, es cierto que es posible acceder a mucha más música fuera de los canales más comerciales, sobretodo por la proliferación de internet. Pero no siempre fue así. Y si la música indie alcanzó una notoriedad que ya nunca más abandonó, fue, en gran parte, gracias al Nevermind.




Bueno, seguro que mucha gente podrá darle 100.000 vueltas todo lo que he dicho, con más datos de los que doy yo y posiblemente con más razones. Quizá la mía sea una opinión solo basada en mi experiencia personal. Bueno... no lo niego. Como tampoco niego que no soy muy objetivo. ¡Que se le va a hacer!

Pero eso si dos cosas se han de agradecer a Nirvana y al Nevermind:

1.- Puso de moda la mejor prenda de la historia: la camisa de franela a cuadros o comúnmente  conocida como "camisa de leñador".


2.- Acabó de una vez por todas con el Hair-Metal (y esto no lo podrá agradecer nunca suficientemente la humanidad).



Por cierto, para los que duden de la calidad musical del Nevermind: de las cinco canciones que he puesto, ninguna fue lanzada como single. Muchos han basado su carrera musical en menos temas y han pasado a la historia (bueno, si tienes menos de cinco canciones que valgan la pena, seguramente estarán en la historia cutre del rock... pero también es historia).

¿Os habéis dado cuenta? He acabado el post y no he pedido la cadena perpetua a Ramoncín, Pitingo o Bebe por destrozar sus canciones. No, si al final la terapia va a servir de algo.

4 comentarios:

atticus' daughter dijo...

Por fin alguien explica bien, sin mitificaciones ni tópicos, la verdadera importancia del mítico disco de Nirvana. A mí obvio que me pilló muuuuuuy jovencita, pero los conocí más tarde y, aunque no soy muy fan, me encantan muchas de sus canciones. Precisamente lo que más me llama más la atención de él es como música así llegó a tener tanto tantísimo éxito, y sobretodo haber llegado a públicos tan variopintos y diversos, no sólo en su momento sinó ahora. Hoy la frontera entre la música indie y comercial quizás es más difuso que por entonces, pero en aquella época (ojo que a lo mejor me equivoco) quizás se iba con menos tonterías ni se dejaba de considerar indie-wai a una banda si llenaba un palacio de deportes, como he llegado a oír de Arcade fire o de Interpol (aunque aquí sí que hay que reconocer que los últimos discos flojean, pero no por comerciales precisamente). Sólo es una impresión personal.

Un abrazo!!!

eufoniaelectrica dijo...

El indie puede triunfar... si eres guapo claro.

No veo yo miles de féminas sintiendo la misma admiración por Frank Black que por Kurt Cobain.

¡Un saludo!

Uri dijo...

Atticus':

Pues yo pensaba que me había salido con mucho fanatismo... ¡Es que eres única para subirme la autoestima! ¡Ay que contento estoy!

Y lo de que los grupos dejan de ser guays cuando llenan estadios... Bueno, que tire la primera piedra quien esté libre de culpa. En mi caso, por ejemplo, renegué de Oasis cuando triunfaron como la nocilla con el Wonderwall. Yo los seguía desde su primer álbum y mira, tonterías de juventud, pero tomé una actitud de desprecio (aunque ha escondidas lo disfrutaba como un enano).

Un abrazo!!!

Uri dijo...

Eufonia:

Pues tampoco te pienses que en su época Cobain era un romprebragas. Nirvana, por lo menos entonces, era un grupo de tíos. Piensa que en aquel tiempo iba al instituto y aun existían en nuestras mentes esas separaciones gilipollescas. Tarde años en encontrar chicas realmente fans de Nirvana (sería cosa de mi instituto, pero hasta la facultad no las conocí). Las chicas de mi entorno que no eran del rollo "indie" (tampoco entonces lo llamábamos así), se mojaban con seres despreciables tipo los de OBK, Jesus Vázquez, los de Sensación de Vivir... Y los que eran del rollo más alternativo, flipaban más con Axl Rose (otros tiempos, otros gustos), Eddie Vedder Zecker, el de los Lemmonheands (no me acuerdo como se llama) o hasta Jim Morrison (que llevaba 20 años criando malvas pero por entonces hubo un revival muy fuerte). La imagen de Cobain os no parece hasta atractiva, pero cuando salió era lo menos sexy que se podía encontrar.

Mira tu por donde, nunca lo había pensado así, pero a ver si ahora resultará que también cambió los estandares de belleza, Ja, ja, ja.

Y toda mi solidaridad con Franck Black. ¡Arriba nuestras panzas cerveceras!

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